domingo, 21 de diciembre de 2014

La anorexia en los adolescentes.
Durante la adolescencia es común que los jóvenes padezcan de desórdenes alimenticios, entre ellos, la anorexia. El querer lucir delgada lleva a muchas adolescentes a poner a prueba su salud hasta la gravedad.
Thinkstock_Baloncici_119511619En la actualidad, la anorexia nerviosa es una enfermedad grave que padecen muchas adolescentes, es más en las sociedades desarrolladas. Ellas son las principales víctimas porque viven una etapa en la que buscan la constante aceptación de su entorno. Son muy susceptibles y consumen con facilidad lo que los medios de comunicación les venden a toda hora, especialmente la idea de que el éxito personal, social y profesional puede alcanzarse fácilmente si se tiene una figura en extremo delgada.
Esto es una gran paradoja en un mundo en el que las tasas de obesidad siguen en aumento. Sin embargo, es común que las adolescentes luchen contra el problema contrario. Las personas anoréxicas están obsesionadas con la comida, con contar calorías, con su peso y la forma de su cuerpo. Tratan de mantener un peso que no es normal ni para su edad ni para su estatura. En los casos extremos, una chica puede lucir esquelética, pero al verse en el espejo, piensa que aún está gorda. Y para estar “más flaca”, estas chicas deciden no comer y hacer ejercicio en exceso.
Es importante que sepas que la anorexia no se refiere sólo a la comida. Es también una manera bastante enferma de canalizar problemas emocionales relacionados con ser perfeccionista y el deseo de tener el control sobre todas las situaciones. Una chica con anorexia tiende a valorarse como persona de acuerdo a qué tan delgada está.
Síntomas 
Esta patología se caracteriza por una pérdida significativa de peso provocada por el enfermo y por una percepción errónea del propio cuerpo. En consecuencia, los problemas endocrinos se hacen evidentes en un espacio de tiempo relativamente corto. Los principales síntomas que determinan la aparición de la enfermedad son los siguientes:
  • Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la edad y talla del enfermo.
  • Miedo al aumento de peso o a la obesidad incluso cuando el peso se encuentra por debajo de lo recomendable.
  • Percepción distorsionada del cuerpo, su peso y proporciones.
  • Ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos en las mujeres (amenorrea). Los anoréxicos pueden experimentar una serie de síntomas muy variados: estreñimientoamenorrea, dolor abdominal, vómitos, etc.
Pero es la familia la que detecta los síntomas que dan la voz de alarma:
  • Preocupación excesiva por la composición calórica de los alimentos y por la preparación de los alimentos
  • Constante sensación de frío
  • Reducción progresiva de los alimentos
  • Obsesión por la imagen, la báscula, los estudios y el deporte
  • Utilización de trampas para evitar la comida
  • Hiperactividad
A estos síntomas se le suman otros rasgos típicos como la irritabilidad, la depresión y los trastornos emocionales o de la personalidad. Asimismo, se manifiesta una alteración de la sensación de saciedad y plenitud antes de las comidas, náuseas, hinchazón, o incluso ausencia de sensaciones. En esta patología también se observan numerosos trastornos cognitivos que se centran en los alimentos, el peso corporal y el aspecto físico:
  • Abstracciones selectivas
  • Uso selectivo de la información.
  • Generalizaciones
  • Supersticiones.
  • Se magnifica el lado negativo de cualquier situación.
  • Pensamiento dicotómico.
  • Ideas autorreferenciales.
  • Inferencia arbitraria
En cuanto a las consecuencias clínicas, los síntomas son los siguientes:
  • Las pulsaciones cardiacas se reducen.
  • Se producen arritmias que pueden derivar en un paro cardiaco.
  • Baja la presión arterial.
  • Desaparece la menstruación en las mujeres (amenorrea).
  • Disminuye la masa ósea y, en los casos muy tempranos, se frena la velocidad de crecimiento.
  • Disminución de la motilidad intestinal.
  • Anemia.
  • Aparece un vello fino y largo, llamado lanudo, en la espalda, los antebrazos, los muslos, el cuello y las mejillas.
  • Estreñimiento crónico.
  • La disminución del gasto energético produce una sensación constante de frío.
  • La piel se deshidrata, se seca y se agrieta.
  • Coloración amarillenta en las palmas de las manos y las plantas de los pies por la acumulación de carótenos en las glándulas sebáceas.
  • Las uñas se quiebran.
  • Pérdida de cabello.
  • Problemas con los dientes y edemas periféricos. Hinchazones y dolores abdominales.